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martes, 4 de mayo de 2010

Vecinos

Cuento por Raymond Carver Infolector.
Vecinos
"Neighbors"
Bill y Arlene Miller eran una pareja feliz. Pero de vez en cuando se sentían que solamente ellos, en su círculo, habían sido pasados por alto, de alguna manera, dejando que Bill se ocupara de sus obligaciones de contador y Arlene ocupada con sus faenas de secretaria. Charlaban de eso a veces, principalmente en comparación con las vidas de sus vecinos Harriet y Jim Stone. Les parecía a los Miller que los Stone tenían una vida más completa y brillante. Los Stone estaban siempre yendo a cenar fuera, o dando fiestas en su casa, o viajando por el país a cualquier lado en algo relacionado con el trabajo de Jim.
Los Stone vivían enfrente del vestíbulo de los Miller. Jim era vendedor de una compañía de recambios de maquinaria, y frecuentemente se las arreglaba para combinar sus negocios con viajes de placer, y en esta ocasión los Stone estarían de vacaciones diez días, primero en Cheyenne, y luego en Saint Louis para visitar a sus parientes. En su ausencia, los Millers cuidarían del apartamento de los Stone, darían de comer a Kitty, y regarían las plantas.
Bill y Jim se dieron la mano junto al coche. Harriet y Arlene se agarraron por los codos y se besaron ligeramente en los labios.
---¡Divertíos! --- dijo Bill a Harriet.
---Desde luego --- respondió Harriet --- Divertíos también.
Arlene asintió con la cabeza.
Jim le guiñó un ojo.
---Adiós Arlene. ¡Cuida mucho a tu maridito!
---Así lo haré --- respondió Arlene.
---¡Divertíos! dijo Bill.
---Por supuesto --- dijo Jim sujetando ligeramente a Bill del brazo --- Y gracias de nuevo.
Los Stone dijeron adiós con la mano al alejarse en su coche, y los Miller les dijeron adiós con la mano también.
---Bueno, me gustaría que fuéramos nosotros --- dijo Bill.
---Bien sabe Dios lo que nos gustaría irnos de vacaciones --- dijo Arlene. Le cogió del brazo y se lo puso alrededor de su cintura mientras subían las escaleras a su apartamento.
Después de cenar Arlene dijo:
---No te olvides. Hay que darle a Kitty sabor de hígado la primera noche --- Estaba de pie en la entrada a la cocina doblando el mantel hecho a mano que Harriet le había comprado el año pasado en Santa Fe.